Cómo aprender mejor usando IA: 4 claves desde la neurociencia

aprender mejor usando IA
Autor: Dr David Rock, PhD y Chris Weller

Es lunes y eres un líder que quiere aprender a dar un mejor feedback. Como tu empresa incorporó recientemente un chatbot de inteligencia artificial para ayudarte a mejorar tus habilidades como líder, abres una nueva ventana y comienzas a escribir. La IA te ofrece algunos consejos generales: recuérdale al colaborador lo que está haciendo bien, escucha activamente, plantea los desafíos como oportunidades de crecimiento. Piensas que es suficiente para comenzar la semana.

Pero, de repente, es viernes y, cuando cierras tu computador al terminar la semana, te das cuenta de que no aplicaste ninguno de esos consejos en tus conversaciones de seguimiento o desempeño. Tu agenda ocupada se llevó por delante todas las buenas intenciones que tenías de trabajar en tus habilidades de feedback, aunque el lunes estabas completamente motivado para probar algo nuevo. Lo que aprendiste de forma aislada se quedó entre tú y la IA.

¿Qué ocurrió?

La neurociencia sabe por qué ese aprendizaje nunca se consolidó: porque, en realidad, nunca llegó a producirse. Las respuestas instantáneas de la IA parecían ofrecer un atajo para aprender, pero luego el piloto automático tomó el control. Organizaciones de todo el mundo están experimentando alguna versión de este escenario. Y, a menos que incorporen la ciencia del aprendizaje en la implementación de estas plataformas de IA, deberían esperar un retorno bajo o prácticamente nulo de su inversión, como ya les ha ocurrido a muchas empresas.

Las habilidades humanas están adquiriendo mayor valor en la era de la IA, lo que significa que deberán estar tan profundamente incorporadas en la memoria de largo plazo de los colaboradores que puedan ponerse en práctica fácilmente bajo presión. Estos son cuatro pasos, alineados con el funcionamiento del cerebro, que los equipos pueden seguir para comenzar a aprender mejor con IA.

1. Interactúa activamente con la IA

La ciencia del aprendizaje comienza por prestar atención: ¿en qué estás concentrando tu atención? Los seres humanos evolucionamos para distraernos con facilidad, porque esto nos permitía mantenernos alerta ante posibles amenazas cercanas. Hoy, aquello que mejor capta nuestra atención suele ser social, revelador y significativo. Sin embargo, muchos programas de aprendizaje ni siquiera logran superar el punto de partida porque las personas ya están pensando en el almuerzo. O están pensando en el trabajo al que necesitan regresar, y su mente comienza a divagar.

En esta nueva era de la IA, captar la atención significa hacer que el aprendizaje sea altamente atractivo. Las personas deberían querer trabajar con la IA para comprender mejor el material. Una IA que simplemente entrega respuestas puede, sin duda, mantener la atención de las personas porque parece resolver sus problemas por ellas. Pero la ciencia sabe que esta es una forma superficial de atención. El usuario no está prestando verdadera atención ni interactuando con el contenido: ha delegado su pensamiento enfocado a la IA y confía en lo que esta le proporciona.

En cambio, se debe incentivar a quienes aprenden a priorizar su propio discernimiento humano, en lugar de aceptar pasivamente lo que les entrega la IA. Mantener la atención durante una conversación con IA implica formular preguntas reflexivas, cuestionar sus supuestos y proponer nuevas posibilidades para profundizar la comprensión del contenido.

La conclusión es que utilizar bien la IA requiere una colaboración activa, también durante el proceso de aprendizaje. Esto nos lleva al siguiente paso: la generación.

2. Genera nuevos insights

Décadas de investigación muestran que el aprendizaje ocurre cuando tenemos la oportunidad de desempeñar un papel activo en el proceso, por ejemplo, cuando aplicamos de manera creativa aquello que hemos aprendido. Necesitamos crear algo, expresar la idea con nuestras propias palabras o compartir nuestra interpretación de lo aprendido con otra persona.

A nivel neurológico, el acto de generar permite codificar la información con mayor profundidad en nuestro cerebro, facilitando su paso de la memoria de corto plazo a la memoria de largo plazo. A través de la generación, el contenido tiene la oportunidad de transformarse, pasando de ser un conjunto abstracto de datos a convertirse en una sólida red de conocimiento capaz de conectarse con otros mapas mentales, lo que profundiza nuestra comprensión general.

Una de las formas más poderosas de generación es el momento de insight. Es esa experiencia expansiva del momento “¡Ajá!”, en el que vemos el mundo de una manera completamente nueva. La generación es el acto que desencadena estos momentos de insight, y se ha demostrado que estos aumentan la motivación intrínseca que nos impulsa a seguir haciendo preguntas y estableciendo nuevas conexiones.

La IA puede ayudarnos a llegar a estos momentos de insight mediante preguntas abiertas que pongan en marcha nuestro pensamiento. Puede actuar como un coach que nos guía hacia nuevas conclusiones y descubrimientos sobre los que sentimos un sentido de autoría. Cuando sentimos que las nuevas ideas nos pertenecen, las perseguimos con mayor motivación y curiosidad. Esta es una experiencia altamente gratificante y sienta las bases para el siguiente paso: las emociones.

3. Haz que la experiencia sea emocional

Si queremos que el aprendizaje perdure, no puede ser un ejercicio puramente intelectual. Las personas necesitan sentir algo durante el proceso de aprendizaje —tanto emociones positivas como incluso algunas ligeramente negativas— para crear recuerdos más ricos que favorezcan la retención a largo plazo.

Antes de la IA, esto podía tomar con frecuencia la forma de experiencias de aprendizaje social, ya que los seres humanos codificamos con especial fuerza los recuerdos que tienen un componente social. También podía implicar aprender a través del juego, actividades grupales o relacionar el aprendizaje con la propia vida para hacerlo más significativo.

En la nueva era de la IA, esto también puede significar personalizar el estilo de coaching e interacción del agente de IA. Por ejemplo, si estás trabajando para integrar la IA en tus procesos de toma de decisiones, podrías personalizar el agente para que se adapte a tu orientación hacia los resultados, presentando cada nueva habilidad como una capacidad que te proporciona una ventaja estratégica frente a tus pares.

Sin embargo, para ayudar a que estos insights perduren, necesitamos incorporar el cuarto y último elemento: el espaciamiento.

4. Dale espacio al aprendizaje

Si se deja a su propio funcionamiento, el cerebro es una máquina de olvidar. Claro, quizás recuerdes aquel comentario desagradable que te hizo un compañero de clase cuando estabas en segundo grado, o aquella vez que anotaste el punto decisivo para ganar un partido. Pero gran parte de lo que aprendemos y experimentamos se clasifica rápidamente como poco importante y, por lo tanto, pronto se olvida.

De hecho, la curva del olvido de Ebbinghaus, llamada así por Hermann Ebbinghaus, el psicólogo del siglo XIX que descubrió esta particularidad de la memoria, sugiere que los seres humanos suelen olvidar aproximadamente el 50 % de lo que aprenden durante la primera hora y el 70 % durante las primeras 24 horas.

Pero existe una manera inteligente de contrarrestar la curva del olvido: el refuerzo. Al espaciar el aprendizaje y volver a revisar poco después contenidos anteriores, el cerebro comienza a codificar la información con mayor profundidad en la memoria de largo plazo. El propio acto de recuperar la información ayuda a consolidarla en nuestra mente.

En un contexto de aprendizaje, esto significa asimilar un conjunto de información durante la primera semana, dejar pasar un tiempo y luego recuperarla en la segunda semana, la tercera y así sucesivamente. Cuantas más oportunidades tengan las personas de recuperar esa información, más fácil será almacenarla como conocimiento de largo plazo. La IA puede ayudarnos si le pedimos que retome contenidos anteriores y nos invite a recordar lo que aprendimos previamente. Puede convertirse en una aliada útil para sistematizar nuestros esfuerzos de espaciamiento.

Aplicar lo aprendido

Con estos cuatro pasos en mente, piensa cuánto más efectivas podrían haber sido tus lecciones sobre feedback si hubieran seguido la ciencia del aprendizaje.

A lo largo de la semana, habrías prestado atención y profundizado tu interacción con el contenido; habrías practicado cómo dar un mejor feedback con la IA —quizás mediante un ejercicio de role-play— que habría generado insights para mejorar tus conversaciones en el mundo real; habrías experimentado emociones tanto negativas como positivas que habrían hecho que el contenido fuera más significativo; y habrías tenido la oportunidad de volver sobre contenidos que ya habías aprendido a lo largo del tiempo, profundizando tu comprensión y tu motivación para seguir aprendiendo.

Aunque las capacidades de la IA puedan parecer una vía para escapar del esfuerzo que implica aprender nuevas habilidades, la ciencia del aprendizaje muestra lo valiosa que puede ser la IA para ayudarnos a desempeñarnos mejor en nuestros roles. Las organizaciones que quieran obtener el máximo valor de su inversión y transformar verdaderamente su cultura deberían tomar nota.

A través de un enfoque basado en la ciencia, la IA puede ayudar a los equipos no solo a aprender, sino también a desarrollar comportamientos que mejoren el desempeño en toda la organización.

Este artículo fue publicado originalmente en Fast Company. Esta versión en español ha sido preparada para la comunidad de NeuroLeadership Institute Latinoamérica.

Te interesa conocer más sobre cómo aplicar la neurociencia en tu organización, escríbenos para enviarte información.

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