Brindar claridad y contrarrestar las emociones negativas es esencial para ayudar a los colaboradores a recuperar la calma.
- El cambio organizacional se acelera año tras año, haciendo que la naturaleza del trabajo se sienta cada vez más incierta.
- Los líderes tienen la responsabilidad de entregar certeza siempre que sea posible y de compensar las amenazas con recompensas del modelo SCARF®.
- Estas estrategias no eliminan el malestar real, pero sí pueden hacer que situaciones difíciles sean más manejables.
Son las 9 de la mañana y ya respondiste siete correos ansiosos de colaboradores preocupados por el anuncio de despidos de ayer. Una nube de preocupación oscurece el ambiente laboral y todos se sienten sobrepasados.
Estás en una situación desafiante pero común. Mientras intentas mantener a tu equipo tranquilo y enfocado, las actualizaciones de la alta dirección son escasas e inconsistentes. La cultura que tanto te ha costado construir se ve afectada por la incertidumbre. En un artículo reciente de Fast Company, compartimos algunas recomendaciones útiles para reducir la ansiedad y mantener la productividad del equipo.
Los despidos son solo uno de muchos escenarios donde reina la incertidumbre. El cambio constante se ha vuelto una norma en las organizaciones, con estudios que muestran que el cambio organizacional aumentó un 183% entre 2020 y 2024, y un 33% solo en 2024. Es decir, no solo hay más cambios, sino que se producen cada vez más rápido.
Este ritmo ha vuelto la vida laboral inestable y riesgosa, con colaboradores preocupados por su futuro ante recortes presupuestarios y reestructuraciones. No es de extrañar que el compromiso laboral haya alcanzado su punto más bajo en 11 años. Al no lograr anticipar lo que viene, muchas personas se desconectan por completo.
Para apoyar a sus equipos, los líderes deben enfrentar la incertidumbre reduciendo amenazas y, en la medida de lo posible, fomentando un entorno de seguridad y estabilidad, incluso en contextos altamente impredecibles.
Entrega claridad
La certeza no es un lujo, es una necesidad psicológica fundamental. Las personas prosperan cuando pueden anticipar lo que viene, ya que eso les entrega seguridad. A nivel evolutivo, la certeza ayudaba a sobrevivir, evitando peligros como depredadores o alimentos tóxicos.
Hoy, esta necesidad se expresa en nuestra capacidad de anticipar eventos en contextos profesionales, sociales y personales. Esto se refleja en el modelo SCARF® del NeuroLeadership Institute, donde la “C” representa certainty (certeza). Los resultados predecibles activan una sensación de recompensa y nos motivan a actuar. Por el contrario, la incertidumbre se percibe como una amenaza, lo que puede paralizarnos o llevarnos a retirarnos. En el trabajo, esto puede perjudicar el juicio y disminuir la productividad.
Cuando un equipo atraviesa una gran incertidumbre, el liderazgo debe centrarse en gestionar esa percepción de amenaza. Hay varias formas de hacerlo. Lo ideal sería entregar claridad rápidamente, por ejemplo, indicando quiénes se verán afectados por los despidos y quiénes no. Esta comunicación directa reduce rumores, que suelen empeorar la situación.
Incluso entregar malas noticias puede generar alivio, ya que los estudios muestran que la incertidumbre puede ser más angustiante que la mala noticia misma. Por ejemplo, un estudio encontró que las personas temen más la posibilidad de una descarga eléctrica leve que la certeza de recibirla. Así de incómoda puede ser la incertidumbre.
Sin embargo, no siempre es posible ofrecer certeza. A veces los líderes no tienen todas las respuestas en el momento que se necesitan. En estos casos, la neurociencia sugiere que lo más efectivo es comunicar qué se sabe y qué no, incluyendo detalles sobre el proceso en curso.
En el escenario descrito al inicio, por ejemplo, podrías explicar que otras áreas ya recibieron información sobre los despidos, pero tú aún estás esperando confirmación de tu jefatura. También puedes decir que esperas tener la lista en dos semanas, lo que da al equipo un Insight sobre el calendario.
Aunque no sea tan potente como la certeza, la claridad ayuda a establecer expectativas y entrega al cerebro una sensación de predictibilidad reconfortante. La manera más efectiva de generar claridad se basa en tres pasos clave: establecer plazos concretos, eliminar posibilidades poco probables y reforzar los valores fundamentales de la organización para mantener un propósito compartido.
En la práctica, la claridad actúa como una alternativa efectiva a la certeza. Por ejemplo, aunque los colaboradores no tengan seguridad sobre su permanencia, saber que recibirán noticias en dos semanas es mucho menos estresante que vivir con incertidumbre cada día. Este es el poder de la claridad en tiempos inciertos: cuando las personas saben qué esperar, se sienten más en control y tranquilas.
Entrega recompensas SCARF®
La claridad sobre información y procesos no es la única herramienta disponible. Los líderes también pueden activar una sensación de recompensa en los otros dominios del modelo SCARF: estatus (sentirse valorado dentro del grupo), autonomía (sentir control sobre el entorno), similaridad (sentido de conexión y pertenencia) y equidad (percibir un trato justo).
Al reforzar estas áreas, se genera un “efecto de compensación”: si un dominio está amenazado, se puede mitigar su impacto al fortalecer los otros. Aunque esto no resuelve todos los desafíos —especialmente ante amenazas graves— sí puede disminuir el malestar. Por ejemplo, en una reunión sobre despidos, podrías aplicar SCARF® de esta forma:
- Estatus: Reafirmas que los despidos responden a recortes de presupuesto, no a desempeño individual.
- Autonomía: Recoges preguntas anónimas antes de la reunión y respondes las inquietudes más importantes.
- Similaridad: Anuncias una alianza con RRHH para apoyar a quienes salen con asesorías de empleabilidad.
- Equidad: Explicas que los paquetes de salida se calcularon con una fórmula estandarizada según la antigüedad.
Si bien estas acciones no eliminan el dolor de una pérdida, ayudan a que el proceso se sienta más humano, menos aislante y menos amenazante.
Encuentra el equilibrio
En entornos donde el cambio es constante —como los ajustes en el sector público—, la incertidumbre se vuelve parte del día a día. Afrontarla requiere un esfuerzo continuo, que puede resultar agotador. Cuando no se puede ofrecer certeza, el liderazgo debe enfocarse en brindar claridad siempre que sea posible y reforzar los otros dominios de SCARF para contrarrestar las emociones negativas.
De lo contrario, las personas gastan una gran cantidad de energía mental en manejar el estrés, lo que afecta su capacidad para resolver desafíos y reduce su productividad. En última instancia, esto impacta el desempeño organizacional.
En cambio, cuando los líderes entregan señales de recompensa —incluso en contextos difíciles— los colaboradores están mejor preparados para enfrentar la incertidumbre con calma y enfoque. Para una especie altamente sensible a las amenazas sociales, esa sensación de estabilidad es invaluable.
Una versión de este artículo fue publicada en Fast Company. Para leer el artículo completo, haz clic aquí.


