3 formas de llevar el humor al lugar de trabajo

humor en el lugar de trabajo
Autor: Chris Weller

El comediante Ben Gleib comparte ideas sobre cómo hacer que el trabajo cotidiano se sienta un poco menos rígido a través del humor.

 

 Principales Insights:

  • En un reciente episodio de Your Brain at Work Live, el comediante Ben Gleib conversó sobre cómo ser gracioso en el trabajo.
  • Según Ben, la sorpresa, la vulnerabilidad y la honestidad pueden aportar ligereza a situaciones que de otro modo serían pesadas.
  • Pero ojo: no confundas la insensibilidad con la audacia. Hay bromas que nunca serán bien recibidas en un entorno laboral.

Es lunes otra vez y el mundo sigue pareciendo estar en llamas. ¿Qué hacer? Una opción es dejar caer la cabeza sobre el teclado en señal de rendición existencial. Pero eso no hará desaparecer las responsabilidades pendientes.

Otra opción es encontrar humor en medio del caos y decidir que, aunque todo parezca muy serio, no siempre tienes que tomarte todo tan en serio. Claro, eso no significa lanzar la primera broma grosera al colaborador que pase cerca (a menos que quieras deshacerte de tus pendientes para siempre). Lo que buscamos es ser graciosos y ligeros, de una forma adecuada al entorno de trabajo. Entonces, ¿cómo hacerlo?

Para responder a esa pregunta, Ben Gleib se unió recientemente al cofundador y CEO de NLI, Dr. David Rock, en un episodio de Your Brain at Work Live. Ben compartió su visión sobre cómo el humor puede acercar a las personas —si se utiliza bien.

La similaridad hace que el trabajo se sienta más como juego

Según Ben, hay tres principios clave para llevar más humor al trabajo: sorpresa, vulnerabilidad y honestidad. Todos nacen de su observación de que las personas desean conexiones significativas con los demás, pero muchas veces tienen miedo de ir más allá de la cortesía superficial.

En NLI, a esa conexión la llamamos similaridad —la «R» del modelo SCARF® de amenaza y recompensa social. Cuando sentimos similaridad con alguien, sentimos que pertenecemos a un grupo especial. Nos sentimos seguros, lo que nos coloca en un estado mental llamado «toward state«, donde podemos confiar más y dar lo mejor de nosotros.

El humor también funciona como una forma de resignificación emocional: una técnica psicológica que nos permite reinterpretar una situación negativa desde una perspectiva más positiva. Darle un giro humorístico a un momento difícil puede aportar ligereza y alivio emocional.

A continuación, cómo Ben desglosa cada uno de estos tres principios del humor en el trabajo:

Sorpresa

Para no confundirse con el impacto por shock, la sorpresa puede ofrecer un toque de deleite inesperado en un día laboral monótono, dice Ben. “Se trata de ir en contra de los estereotipos, de las normas, de las expectativas. Es decir lo que nadie espera”.

La sensación de novedad activa la liberación de dopamina, el químico del cerebro asociado a la búsqueda de recompensas. Cuando se libera dopamina, sentimos una curiosidad placentera —una especie de entusiasmo que nos pone en un estado toward, es decir, nos impulsa a acercarnos y querer saber más.

Por ejemplo, el Dr. Rock cuenta que conoce a un líder que a veces interrumpe discusiones acaloradas con un comentario totalmente fuera de lugar —como una frase de un comercial de seguros— que rompe por completo la tensión en la sala. Las personas se concentran tanto en procesar el comentario absurdo que se olvidan de que estaban molestas, y pueden retomar la conversación de forma más tranquila.

“Basta con abordar las cosas desde un ángulo inesperado, y toda tu existencia se vuelve más divertida”, dice Ben.

Vulnerabilidad

De todos los entornos sociales donde abundan las cortesías vacías, pocos superan al lugar de trabajo. Parte de esto tiene que ver con la prudencia: es sensato evitar ofender a personas que solo están intentando ganarse la vida. Pero, según Ben, nos estamos perdiendo algo crucial cuando no mostramos un poco de vulnerabilidad con nuestros colegas.

Él recomienda el uso del auto humor como una forma de conectar con las personas y recordarnos que todos somos imperfectos. Todos cometemos errores. “Ríete de ti mismo de manera ligera”, sugiere.

Así que, si envías un correo inocente a la persona equivocada, busca una forma de convertir esa vergüenza en vulnerabilidad; aprovecha el humor de la situación. Tal vez le mandas otro correo a esa persona, esta vez como si le escribieras a tu médico preocupado por un hongo en el pie.

Una de las razones por las que el auto humor resulta gracioso es que juega con las diferencias de estatus, la “S” del Modelo SCARF®. Tendemos a experimentar como algo gratificante un cambio en el estatus. Piensa en la emoción de recibir un ascenso, o en la pequeña satisfacción de ver a un jefe arrogante cometer un error en una reunión.

Si eres líder, tu estatus puede intimidar a los demás, así que reducirlo de forma intencional puede hacer que las personas a tu alrededor se sientan más cómodas. Les recuerda que sigues siendo humano, lo que puede aliviar la tensión en situaciones de alta presión.

Honestidad

Además de reírte de tus errores, Ben sugiere que también puede ser liberador y hasta gracioso mencionar lo que todos están pensando pero nadie se atreve a decir.

Por ejemplo, imagina que acabas de terminar una llamada muy difícil con un cliente, que no tuvo nada positivo que decir. El equipo está desanimado. Un poco de humor honesto puede ayudar: “Bueno, no estoy seguro de cómo podría haber salido peor… quizás si a alguien le hubiera dado un ataque en cámara.”

Un toque de sarcasmo (en dosis pequeñas) puede aliviar una situación dolorosa, siempre que el tono emocional del chiste refleje lo que todos sienten. De lo contrario, puede parecer sarcasmo agresivo o pasivo, y eso no genera conexión.

Precaución ante todo

Si bien el humor puede ser una herramienta poderosa para aliviar tensiones en el trabajo, también puede tener el efecto contrario si no se usa con cuidado. Ben advierte que una de las peores decisiones que se puede tomar es hacer que un grupo específico sea el blanco de una broma. Esto debe evitarse a toda costa.

El humor apropiado se enfoca en elecciones arbitrarias, situaciones livianas o aspectos no esenciales de las personas. Pero cuando se trata de identidades, creencias o características inherentes de un grupo, es mejor mantenerse al margen.

También es fundamental saber leer el contexto. Si la organización está pasando por momentos difíciles —como despidos— probablemente no haya broma que suavice el dolor y la frustración. Sí, existe algo llamado “demasiado pronto”.

Aun así, en la rutina diaria del trabajo, el humor puede ser una gran forma de conectar con otros y recordar que la vida laboral no tiene por qué ser una carga constante. Cuando todo parece estar ardiendo a nuestro alrededor, a veces lo único que nos ayuda a seguir es encontrar un poco de luz en la oscuridad.

Para leer el artículo original haz clic en este enlace.

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